Todavía los recuerdo. Con una mezcla, agridulce, de alegría y de pena. Y en estos tiempos, en que la Navidad está ya cerca de caer sobre nosotros, más aún.
Son de esos sitios que al final, cuando el inclemente tiempo te pone canas en la barba, heridas en el corazón y recuerdos de derrotas, rememoras con cariño, suspensos mediante o no.
Porque entonces eras niño. Y más. Porque todo estaba por descubrir; por que los Reyes aún pensabas que eran de Oriente y no de la habitación de al lado; porque entonces, ninguna mujer de ojos azules como el cielo de Madrid en invierno y cabello rubio cual oro del inca puso en tu alma un dejo de hiel y de sangre.
Y es entonces cuando recuerdo, entre un sorbo a mi cerveza y una media sonrisa alatristesca, que "El mundo es de Dios, y lo alquila a los valientes"
Que no quiere decir a los no caen nunca. También cayó el ejército romano en Cannas y Trasimeno y acabó ganando en Zama. Sino a los que se levantan, siempre. No cuenta al final, las veces que has caído. Sino áquellas en las que, caído, con una sonrisa has sabido levantar a quien estaba peor que tú. Aunque de esa persona no hubieras conseguido el beso que pretendías.
Al final, como cierto tutor tenía en su despacho, gana peso y verdad la frase de " Al final, nos examinarán en el amor"
Porque al final, lo que cuenta es el Amor. Y en la línea de la vida, sobre ese menester, todos debemos y podemos contribuir con un verso.
Qué cierto, todos caemos, y no solo al suelo -que por algo en inglés se dice fall in love-. Y a veces, cuando alguien te quiere levantar, caes todavía más.
ResponderEliminarA veces, no siempre. Y en todo caso, siempre es bueno contar con alguien que nos ayude a levantar del suelo, aunque sea a mamporros.
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